Avatar: Seven Havens, la tercera serie animada de Avatar, llega más de una década después de The Legend of Korra y 20 años después de que Avatar: The Last Airbender se convirtiera en uno de los programas más celebrados de la televisión. La reseña la describe como el mayor salto generacional de la franquicia. Ambientada 225 años después de la juventud temprana de Korra, la historia se desarrolla tras un Cataclismo supuestamente causado por el Avatar. El mundo está dividido en los Havens, separados por las vastas Harshlands, y su gente debe encontrar un camino de regreso al equilibrio. Pavi y Nisha, una pareja de avatares duales, están en el centro de ese viaje, que Bryan Konietzko y Michael Dante DiMartino construyen en torno a un conflicto con la historia misma.

Por primera vez en el Ciclo Avatar de 10.000 años, Raava se ha vinculado con gemelas. La reseña señala que Roku también era gemelo, pero su relación fraterna con Yasu posiblemente impidió que Raava fuera compartida. Pavi y Nisha son gemelas idénticas del mismo embrión, lo que las convierte en candidatas creíbles para el espíritu Avatar. Es poco probable que su dinámica sea tan simple como una división física y espiritual, aunque el final de Book One: Survival ofrece una pista temprana. Pavi deja atrás a Ellora y Nisha para desbloquear sus siete chakras, y algunos fans sugieren que Nisha encarna el lado físico del Avatar mientras Pavi se ocupa de las tareas espirituales, lo que explicaría por qué solo Pavi desbloqueó su chakra raíz. La reseña también plantea la posibilidad de que Nisha sea la siguiente: cargando con la culpa de haber matado accidentalmente a sus padres y mutilado a su hermana, está posicionada para liberar el chakra que, según el gurú Pathik, bloquea la culpa. Pavi, habiendo aceptado su rol, no siente esa culpa, lo que hace que el eventual viaje de Nisha a las Floating Isles por el chakra sacro parezca probable.

La reseña dice que Seven Havens construye un mundo rico con amplio potencial narrativo, pero ocasionalmente tropieza con transiciones abruptas, exposición contundente y personajes poco desarrollados. Su ritmo pausado funciona por lo demás, aunque retiene revelaciones clave: los fans todavía no saben cómo Korra fue responsable del Cataclismo, por qué los padres de las Avatares abandonaron a Nisha o qué secretos guardan los otros Havens. Aun así, la reseña sostiene que DiMartino y Konietzko se han ganado la confianza, y que el diferente enfoque cultural de la serie promete llevar a Avatar más allá de sus orígenes en Asia Oriental.

Ese cambio cultural es central. La palabra Avatar proviene del sánscrito y se refiere a la encarnación humana de un poder espiritual; deidades como Rama y Krishna son avatares consecutivos de Vishnu en la tradición hindú, y el budismo también se originó en la India. Mientras que The Last Airbender y The Legend of Korra se basaron en gran medida en tradiciones de Asia Oriental, con excepciones como el gurú Pathik, la reencarnación y nombres y términos indios, incluidos Naga, Rohan, Bumi y Agni Kai, Seven Havens enmarca todo Book One: Survival a través de una lente india. Los nombres de Pavi y Nisha significan pureza y oscuridad en sánscrito, y su hogar posapocalíptico de Ellora lleva el nombre del complejo de templos excavados en la roca en Maharashtra, India.

La reseña señala la partitura del compositor Jeremy Zuckerman como parte de ese cambio. En una entrevista con Buzzfeed, dijo que utilizó un método de conteo llamado Konnakol, incorporando elementos de la música clásica carnática del sur de la India a la secuencia de títulos. Esas frases rítmicas resuenan a lo largo de una serie definida por vestimenta y arquitectura culturalmente específicas. La influencia india puede sentirse monolítica en ocasiones, según la reseña, pero los toques coreanos y filipinos la equilibran: el nuevo miembro de Team Avatar, Jae, come kimchi chigae, y el maestro Waterbender Ulan tiene un nombre en tagalo. Futuras visitas a otros Havens podrían ampliar aún más el alcance cultural.

La reseña también espera que Seven Havens limpie el nombre de Korra. Dice que Korra será reivindicada incluso si desencadenó el Cataclismo, y señala que DiMartino y Konietzko han denunciado la misoginia y la homofobia detrás de parte del odio hacia ella. Señalaron que nunca se culpó a Aang por el genocidio de los Nómadas del Aire, aunque como Avatar debería haber estado presente para evitarlo. La reseña conecta la decisión de pasar el rol protagónico a dos niñas jóvenes, y de incluir una representación queer sustancial, con el compromiso de la franquicia con la inclusividad. Korra aparece solo brevemente en Seven Havens, en flashbacks cameo y como una manifestación estrellada en el universo interior de Pavi. No habla, sonríe ante el chakra desbloqueado de Pavi y frunce el ceño ante las preocupaciones de su sucesora sobre el futuro, pero permanece ligada permanentemente a ambas gemelas. Con Aang, Roku, Kyoshi y las demás encarnaciones pasadas desaparecidas, Korra es la única que queda para mostrar el camino a seguir; la reseña señala que su destrucción de la conexión con los Avatares pasados fue en realidad un acto de su tío.

La reseña también considera significativo el momento. Si Seven Havens se sitúa exactamente 225 años después del Libro 4 de The Legend of Korra, transcurre en 399 AG, un año antes de que el Cometa de Sozin esté destinado a regresar. Eso convierte el clímax de The Last Airbender en un hito menor ligado a Korra, lo que sugiere que el futuro depara acontecimientos mayores. La reseña dice que la expectación estaba justificada por el anuncio de Paramount de un plan de cuatro temporadas el día del estreno de la serie.

Fuentes: Comic Book Resources.